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El Arquitecto y su Ciudad. Sinan y Estambul, por Rafael Pereira.
4 ago 2011
Sinan ibn Adülmennan fue el más destacado arquitecto otomano, más conocido como Mimar Sinan (mimar significa arquitecto). Nació en torno al año 1490 y murió en 1588. Fue, por lo tanto, contemporáneo de Vignola, Palladio, Miguel Angel y Juan de Herrera. Su calidad e influencia en los arquitectos musulmanes de la época y posteriores es comparable a los citados dentro del ámbito cristiano.
Se sabe que era de origen armenio o griego y de familia cristiana, aunque después fue convertido al islam y formado al servicio del sultán como jenízaro, cuerpo militar de élite cuyos miembros eran hijos de cristianos procedentes de diversas regiones del inmenso Imperio Turco.
Fue en el ejército donde comenzó a demostrar sus aptitudes matemáticas, alcanzando el grado de "zemberkcibasi" (oficial jefe de catapultas) y llegó a construir fortalezas, puentes, acueductos, astilleros, murallas y puertas de ciudades a lo largo y ancho del imperio.
Tendría cincuenta años cuando Solimán el Magnífico le nombra su arquitecto principal y realiza las principales construcciones de Estambul, incluyendo las monumentales mezquitas de Mihirimah, la del Sehzade Mahomet y la impresionante Suleymaniye Camii, conocida como “Mezquita de Solimán”.
Sinan tuvo la suerte de trabajar para un sultán con una gran sensibilidad para el arte, pues Solimán fue, además de un apasionado de la arquitectura, un gran poeta:
Riqueza y poder es lo que todos consideran como la mejor suerte,
Pero en esta vida un poco de salud es lo mejor.
Aquello que los hombres llaman gobierno es lucha mundana y batalla constante;
El más alto trono está en la alabanza de Dios, la más feliz de las condiciones.
El arquitecto y su ciudad. Miguelángel y Roma, por Rafael Pereira.
2 jun 2011
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Rafael Pereira sobre Miguelángel BuonarrotiFormado en el taller de Andrea Verrocchio como escultor y en el círculo florentino neoplatónico de los Medicis como intelectual, Miguelángel Buonarroti tiene su primer gran triunfo cuando el David es colocado en la Piazza della Signoria, y da comienzo a la monumental tumba de sus protectores.
El Papa Julio II, quien se ha propuesto devolverle a Roma su grandeza urbana del antiguo imperio, hace venir a Miguelángel a la Ciudad Eterna para que se encargue de su cenotafio. El arquitecto de obras papales, Donato Bramante, convence a Julio II de que su monumento fúnebre debe estar en un edificio emblemático de la arquitectura renacentista; y consigue el encargo de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Ahora el Papa no sabe qué encomendar a Miguelángel, quien, después de cuatro días en espera de ser recibido, disgustado regresa a Florencia -sin la autorización del Papa- a continuar las labores en la tumba Medici.
Julio II airado increpa a Lorenzo de Medicis, quien accede a enviar de nuevo a Miguelángel a Roma con la promesa de que dará comienzos al proyecto de la tumba del gran Papa. Bramante, temeroso de la distracción de fondos que la tumba implica, -en detrimento de la Basílica de San Pedro-, convence al Papa de que Miguelángel se dedique a los frescos de la Capilla Sixtina.
Contrariado, Miguelángel se ocupará por los próximos seis años en completar este encargo.Vendrá un cambio de Papa y Miguelángel deberá prepararse para entrar de lleno en el mundo de la arquitectura. Su primera prueba será la Biblioteca Laurenziana y su gesta va a concluir con la cupula de San Pedro y la Colina Capitolina.
Cuando le preguntaron a Carlos Raúl Villanueva cuál era la obra de arquitectura que más le había enseñado, respondió: "El Campidoglio".
Cuando le preguntaron a Carlos Raúl Villanueva cuál era la obra de arquitectura que más le había enseñado, respondió: "El Campidoglio".
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